A veces olvido muchas cosas, inclusive que existe este medio para poder enviarte todas las bendiciones para que el ultimo tramo de esta travesía resulte tranquilo. A veces hablamos tanto y nos perdemos que olvido el mundo y recuerdo solamente que te Amo y que necesito estar acompañándote a cada momento, anónimamente, fugitivo tras tu rastro que perdí un día de enero. A veces apuesto el doble a que ni los alpes ni la ciudad de la luz se atreverá a ocultarte siquiera un poco de mis manos que te toman fuerte. A veces pierdo la noción del tiempo, a veces gano sentimientos que no conocía, a veces desconozco el fin de este comienzo de septiembre, a veces estoy triste y se me moja el cielo que cae a ratitos dobre mi techo, a veces me reprocho y me despeino, sonrío y te contengo junto a mi para traerte cerca, tan cerca que casi te tengo.