sábado, 25 de agosto de 2012

Teatro

Cuando baja el telón y la luz se acurruca en la ausencia,
Se acaba la actuación y se cuelga el disfraz.
Cuando ya no siento en mis ojos, mil ojos mirando los míos,
Me quito el antifaz que ocultaba en mi cara una mueca de angustia.

Se acabó la función y el aplauso se hizo mudo,
El silencio era un eco profundo en aquel repetido teatro.
Escenario al cual me negaba a subir por miedo a escuchar el mismo triste final.
Historia que no quería volver a interpretar.
Maldito epílogo que no supe cambiar.

Maquillaje, tablas, butacas, éxtasis, drama, comedia,
Sin embargo ni el final feliz ni tú se quedaron a ver el desenlace.

Y yo que en mi bolsillo tenía guardado un papel arrancado de algún lugar
Para aquel momento en que la historia de este cuento
Quisiera hacerte protagonista de su escena más triste.

Cuando baja el telón y la luz se acurruca en la pena
Se siente el silencio más grande y la lluvia más pequeña.

Cuando abandonas la función y mi función aún está incompleta
Saco de mi bolsillo aquel papel cortado imperfectamente
Arrancado quizás de un corazón que tampoco es perfecto

“…como aquel payaso que pinta en su rostro una sonrisa para ocultar una lágrima, yo oculto mi pena en un verso para que sonrías…

… toma mi mano princesa de amor que es hora de reescribir la historia”

Ahora que te haz marchado y tu obra se encontrará en algún otro teatro,
Cuando mi sala está vacía y solo quedo yo frente a un espejo vació.
Te darás cuenta algún día que quizás nunca seré el mejor actor
Pero si el mejor guionista para una historia verdaderamente distinta.


miércoles, 1 de agosto de 2012

Sur

Es difícil encontrar el norte
cuando nací tan lejos de la alameda,
descubriendo piñones en los dedos,
despertando con olor a tierra húmeda.

Es fácil verte de lejos cuando escucho la leña seca,
aún que viaje dormido en la distancia
siempre regreso a tu encuentro,
al momento cuando desperté en mi infancia
saltando de charco en barco,
navegando tus campos sin vela.

Me miras con tus luciérnagas de enero
así como perdonando mis mañas de niño.
Se escapa el carnero por la mañana
y busco el colihue de mi abuelo,
me pongo las botas y el abrigo,
solo me falta su sombrero.

Es difícil encontrar el norte 
si crecí entre un mate y sopaipillas,
conociendo gente buena en cada esquina
con sonrisa que adornaba sus mejillas.

Es fácil querer encontrar mi norte en el sur,
una muchacha de corazón trigo,
de ideales que trepen araucarias,
que disfrute una simple copa de vino.

Me miras con tus ojos tan estrella
que me da por imaginar copihues en el cielo
espero que florezcan acá en mi casa 
dónde la vida es más sencilla y hojarasca.