cada cual con su reflejo en el cielo
analfabetas de tierra viva
ignorantes de las estrellas fugitivas.
Visten con duda un azul que brilla,
que palpita como el porfiado de mi izquierda
que se confunden en rojo profundo.
Ayer te vi entre todas ellas
creo que de todas no bailabas
pero sin duda eras la más bella
lucias tú sencilla sonrisa
la misma camisa a cuadros
la misma pena con la que te dejé.
Aún recuerdo cuando te descolgué del mantel
estaba salpicado de luna
pero no me importó detalle alguno
te rapté de aquel baile
hice de aquella nube un corcel
esperé de los galopes al más oportuno.
Me miraste con miedo entre las cejas,
te recorrí con mi palabra, te desnudé con mis ojos
te recordé que el cielo no basta
te tomé de la mano, te subí a mi caballo
te aferraste a mi cuerpo con fuerza
te sentí viva, deseosa de perderte.
Escapamos del mantel y llegamos al borde
ahí dónde tus labios terminan y comienzan los míos
tiritaba la luna nueva en tus ojos
desabroché los cuadros de tu camisa
desataste el deseo de tus manos
soltaste los reflejos de tu pelo.
Recuerdo que te ame tantas veces
como estrellas en el cielo
no puedo olvidar tu esencia
llegamos hasta más allá del sol
allá dónde no nos alcanzaba nadie
dónde nadie nos encontraría.
Tu fugitiva manera de besarme
es algo que nuca pude olvidar
serás la estrella del mantel
adornarás siempre mis noches melancólicas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario