que muerde sin hacer daño,
el ladrido de un rebaño de nubes
que cuentan ovejas para poder soñar.
Harapos de rey olvidado
tronos de recuerdos submarinos
huellas de una playa que nunca amaneció
De revés bordó la pena
con hilos de nada la zurció
tejió trigales infinitos
sembró agujas en canción
Tocó la cuerda más baja
esa que llegaba hasta las entrañas
la que saca notas de corazón
de alma derramada en pentagrama
Mañas de niño que no se me quitan
no mezquinar palabras para soñar
a veces al muchacho le toca cantar
otras tantas llorar
Hazañas de héroes desterrados
la punta de la lanza en una lengua
y una palabra que atraviesa traiciones
orejas que no escuchan razones
espadas afiladas en rabia
que desangran poemas en papel.

No hay comentarios:
Publicar un comentario